Uno de los factores más importantes en las comunicaciones de radio es la radiación solar que llega a la Tierra. Esta radiación choca contra el campo magnético terrestre, que nos protege, ya que el Sol emite radiación ionizante, entre otras. El campo magnético, sin embargo, no para toda la radiación solar, y ésta llega hasta las capas superiores de la atmósfera, ionizándola. Esta ionización es lo que permite o bloquea las señales de radio en la atmósfera, uno de los factores más importantes de la propagación, especialmente en las comunicaciones de la banda de HF.

Entender y comprender el comportamiento del Sol nos ayuda a predecir si tendremos o no éxito en nuestras comunicaciones. Y dentro del Sol existe un concepto que todos los radioaficionados deben conocer: el ciclo solar. El ciclo solar viene provocado por la dinámica interna compleja del Sol, principalmente el campo magnético solar y la generación de plasma.

Un indicativo fiable de la actividad solar son las manchas solares: cuantas más manchas solares, mayor es la actividad, y una mayor actividad solar da lugar a diferentes fenómenos en la superficie del Sol. La actividad solar sigue un ciclo periódico de 11 años, con picos mayores y menores de actividad. Estos picos se deben a la rotación del campo magnético, que provoca la inversión de los polos magnéticos del Sol, y su intensidad máxima varía en cada ciclo. Por ejemplo, en 1960 se registró uno de los máximos de actividad de todo el siglo XX. Un pico de actividad solar puede generar eventos de grandes proporciones, como el conocido evento Carrington, observado por el astrónomo Richard Carrington en 1859, en el que tuvo lugar la mayor tormenta solar registrada en la historia.

La actividad solar está generada por cuatro factores: campo magnético, dínamo solar, manchas solares, y torsión y reconexión del campo magnético.

El campo magnético del Sol es muy dinámico: se mueve y cambia constantemente, y durante el ciclo solar los polos se invierten totalmente. Por otro lado, la dínamo solar es el mecanismo que genera ese campo magnético. Este fenómeno está formado por el movimiento de rotación diferencial del Sol —el ecuador rota más rápido que los polos— y también por el movimiento convectivo del plasma en su interior. Estos movimientos generan y amplifican los campos magnéticos que eventualmente emergen a la superficie solar como manchas solares.

Las manchas solares son regiones del Sol donde el campo magnético es particularmente fuerte y donde la actividad es más intensa. Estas manchas tienden a aparecer en pares y se incrementan en el máximo solar del ciclo de 11 años; en el mínimo del ciclo, su número disminuye mucho.

Y por último, la torsión y reconexión de campos magnéticos describe el comportamiento de las líneas del campo magnético. Estas se enredan debido a la rotación diferencial y a otros procesos dentro del Sol. Eventualmente, este enredo lleva a la torsión y reconexión de las líneas de campo, lo que contribuye a la inversión del campo magnético y al reinicio del ciclo.